jueves, 13 de febrero de 2014

Política sin políticos

Política sin políticos

¿Tu verdad?  No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla.La tuya, guárdatela.
-Antonio Machado
Políticos prácticos: moderna plaga de hombres que de nada entienden y de todo se apoderan, en ansia de mando y de lucro, estorbando la función de quienes ponen saber y virtud al servicio y ejemplo de la sociedad.
-Pedro Henríquez Ureña
But what is to be done when democratic politics is experienced as nonsense -as quite literally a theatre of the absurd, the play where nothing happens?  What is to be done when the practice of politics becomes transparently vacuous and farcical -reduced to deploying trite slogans and repetitive gibberish (“talking points”) to move demographic pieces into position at key places on the board (“battleground states”) so as to put a mark in the win column for the red or the blue team, with the consequence of nothing much changing? What is to be done when what was once considered the most human of activities becomes a “horse race”?  Our options, it seems, are to step back and lampoon this political burlesque, with its ludicrous caricatures and clichés, or to suspend thought and reflection and throw ourselves in as fan(atic)s.
-Steven Bilakovics
Se cumplió un año de la inauguración de la presente administración del Partido Popular, la cual logró volver a ser gobierno prometiendo distanciarse de las políticas y estilos de la pasada administración PNP. Frente a un gobierno casado con políticas neoliberales, enfermizamente mendaz, carente de transparencia y de estilos atropellados, el PPD logró prevalecer en las elecciones prometiendo que bajo su gobierno sería “primero la gente”, en una gestión de transparencia, verdad, diálogo y conciliación puertorriqueña. Lamentablemente, a tan solo un año del comienzo del nuevo gobierno, las esperanzas de cambio cifradas por muchos en los candidatos del PPD, se han esfumado.
Nuevamente se repite la historia. Una vez instaurados en el gobierno, vemos cómo los antiguos promotores del cambio usualmente comienzan a comportarse de formas similares a las que antes criticaban a sus opositores. Por ejemplo, la manera en que el gobierno impuso la reforma en el plan de retiro de los maestros, caracterizada por falta de diálogo y de transparencia, así como el adoptar procesos vacuos por mera formalidad (como las vistas públicas celebradas), deja mucho que desear. Pero si indignante resultó ver a quienes prometieron que la gente sería primero, descartar a la gente, igual de irritante resulta observar a los legisladores del PNP alentando a los manifestantes. Quienes ayer promovían tratar a “a patadas” a los opositores de sus políticas gubernamentales, hoy pretenden fungir de defensores de quienes protestan desde las gradas del Capitolio, aquellas que ellos en su día clausuraron.  Ese doble discurso de nuestros políticos de profesión, resulta realmente insultante.
Por ello, en muchas ocasiones, leer la prensa diaria se convierte en un ejercicio de auto-flagelación. Y si cuando cerramos el periódico, encendemos la radio o la televisión para escuchar algún programa de análisis noticioso de esos donde con regularidad entrevistan a políticos y funcionarios gubernamentales, pues ya estamos hablando de sacarnos el hígado y ponerlo a marinar en vinagre. Si a causa de esos hábitos masoquistas no nos insensibilizamos o se nos embota la inteligencia, entonces seguramente experimentaremos una mezcla de sentimientos y emociones oscuras, que fluctuarán entre diversos grados de frustración, ira, asco y temor. Y es que una cosa es mantener honestas opiniones divergentes sobre cómo enfrentar determinado problema, y otra muy distinta es mangonear la verdad y desvirtuar constantemente hechos ciertos. Ese cinismo de nuestra clase política, además de ser una descarada falta de respeto al país, se convierte en uno de los principales escollos a cualquier posibilidad de búsqueda inteligente de soluciones a nuestros problemas colectivos.
Personalmente, todavía no tengo claro qué me revienta más: si escuchar a tantos incompetentes queriéndoselas dar de conocedores, o a gente inteligente y bien preparada, haciéndose los desentendidos. Quizás da igual, pues al fin y al cabo se trata del mismo vicio, a saber: el continuo recurrir de las personas públicas a la demagogia y la mentira, para siempre tratar de justificar lo injustificable. Y es que, por regla general, nuestros políticos son sofistas profesionales.1 
Por regla general, para nuestros políticos todo es según el color del cristal con que se mira, y su trabajo consiste en meternos en los ojos lentes del pigmento que les convenga. El asunto es poder lucir bien ellos, pues todo lo demás es relativo. Lo valioso en sí mismo es el arte de convencer (o de engañar), según la controversia en cuestión y el lado de la cancha en que se encuentren jugando. Los valores y las referencias éticas, así como los hechos objetivos, son ajustados a la conveniencia circunstancial y necesidades prácticas del actor. Dice un refrán popular que dos más dos son cuatro, aunque lo diga un loco. Sin embargo, en boca de nuestros políticos de profesión, dos más dos son cinco, como las patas del gato. Todo ello, demostrando una indefendible doble moral, pragmática y oportunista. Doble moral, que de moral no tiene nada, pues el relativismo, en la medida en que promueve la sustitución de lo cierto por lo deseado, del valor por la conveniencia, y de lo objetivo por lo subjetivo; choca directamente contra la ética. De esa forma, la política electoralista se convierte para estos en un juego. Como bien reconoce el profesor de ciencias políticas de la Universidad de Yale, Steven Bilakovics: “Elections, those most pivotal of liberal democratic moments, now comprise the “silly season,” during which people say the most preposterous things to gain the least competitive advantage.  And outside the electoral moment, “politics as usual” is cast as inane, at once a childish game divorced from reality and a fraud wherein opportunistic manoeuvres are (barely) disguised as reasoned arguments.2Tristemente, en Puerto Rico, “the silly season” nunca termina.
No obstante, advirtamos que el problema no es que nuestra clase política sea una ignorante de los más elementales conceptos éticos o morales. No, sus miembros suelen identificar con tremenda claridad y tino las más leves violaciones de cualquier estándar de moral pública, cuando el transgresor es un adversario político.  En relación con el adversario, nuestros políticos se convierten en eficaces sabuesos detectores de toda desviación en las normas de comportamiento correcto y prudente que cabe esperar de cualquier persona pública. El problema es que cuando se trata de sus propias actuaciones o las de sus correligionarios, entonces pierden la brújula, y pasan de inquisidores a intercesores. Si a usted no lo ciega el fanatismo, entonces seguramente lo indigna escucharlos condenar cotidianamente las transgresiones de los opositores, mientras trivializan iguales o peores conductas suyas y de sus correligionarios. Así, frescamente, sin empacho ni tapujos. Pareciera que antes de entrar a la cabina de cualquier estación radial, se limpian el fango de los zapatos utilizando de alfombra el pasaje bíblico de la paja en el ojo del hermano y la viga en el propio.
Tampoco es que estén desconectados de la realidad del país, o sean totalmente incapaces de ponderar cuáles acciones y medidas de gobierno resultan de beneficio para la mayoría del pueblo, a mediano y largo plazo.  Y es que, igual que con los principios, también juegan con los hechos y los datos, a conveniencia. De ese modo, lo que ayer era evidencia de severa crisis económica, se convierte en esperanzador indicador de repunte y progreso cuando son ellos quienes gobiernan. Mientras son oposición demuestran cierta ponderación y sensatez en sus posturas, y un dominio claro de las estadísticas de nuestro desastre nacional. No obstante, cuando pasan a ser gobierno, se empeñan en falsear la verdad, pretendiendo hacernos creer que vivimos en el reino mágico de Walt Disney. La propaganda oficialista sobre los éxitos de la gestión de la presente administración PPD el pasado año ofrece un claro ejemplo de ello. Y es que cambiarán los interlocutores, las imágenes y los énfasis, pero la mitomanía en torno al desempeño gubernamental usualmente termina convirtiéndose en la principal política de Estado de parte de quienes controlan el gobierno. Esa ha sido la experiencia general de nuestro pueblo durante las últimas décadas. Y no nos engañemos tratando de particularizar las administraciones por los distintos gobernadores de turno, porque independientemente de los nombres y apellidos de aquellos, de lo que se trata es de la alternancia en el gobierno de los mismos dos partidos políticos y sus respectivos grupos de control. Ello, a pesar de que cada nueva administración pretenda estrenarse al son de la canción popularizada por Daniel Santos con su “yo no sé nada, yo llegué ahora mismo, si algo pasó yo no estaba aquí”.
No pretendo argüir que la conducta anti-ética e inconsistente sea exclusiva de los políticos de profesión. Todos y todas estamos sujetos en alguna medida a caer en el vicio de pretender excusar en unos aquello que condenamos a otros. Todas y todos, por debilidad o imprudencia, somos susceptibles de obrar alguna vez en contra de lo que consideramos nuestros principios y convicciones. También somos dados a tapar una verdad y echar mano a una mentira para defendernos. El problema particular de los políticos de profesión es que debido la lógica del quehacer político-electoral, la mentira, la inconsistencia y la hipocresía terminan convirtiéndose, con contadas excepciones, en un modus operandi.
La doble moral de la clase política, más allá de ser producto de una debilidad o imprudencia pasajera, se torna en una forma de vida. Estos recurren tanto al engaño, a la demagogia y al relativismo ético, que a fin de cuentas se convierte en su forma de ser y de vivir. Y es que se trata de una “profesión” en la cual el trabajo de cada cual se encuentra continuamente amenazado y retado por las aspiraciones de otras y otros de ocupar la misma posición de poder desde un frente contrario. Ese reto incesante provoca que los miembros de la clase política, para poder mantener su acceso al poder, se vean siempre obligados a diferenciarse de esos otros y otras con los cuales viven en continua guerra. Y en efecto, se trata de una guerra (y no de una mera divergencia de criterios como suele darse en otros ámbitos del quehacer humano), porque en el caso de la clase política, lo que está precisamente en juego es el control de estructuras de poder. En esa arena parece no haber espacio para compartir y diferir armoniosamente (al menos no en público), pues se trata del juego de la silla musical, el verdadero “quítate tu pa’ ponerme yo”. Compiten por espacios excluyentes respecto de los cuales se gesta una cruda lucha de supervivencia de unas y otros frente a los adversarios. Por eso, como hemos mencionado en artículos anteriores, no conciben lugar a tregua a las gestiones del otro; porque la única victoria de unos y otras solo puede concretarse en función de la derrota de los contrarios. Así de simple. Y si en el proceso el país se descalabra, pues sencillamente se trata de un daño colateral, siempre y cuando puedan mantenerse jugando el juego del poder. Menudo daño colateral nos ha dejado esa guerra: la quiebra económica e institucional del país social y su incivilidad, en el sentido hostosiano del concepto.
Para los carreristas políticos, lo que resulta bueno para el país será adverso a ellos si se trata de una mejoría o una propuesta adjudicable a los opositores. Para tales, lo importante es hacer fracasar la gestión, o enterrar la propuesta del contrario, para tener así la oportunidad de hacerse con, o de aferrarse al, poder. Y es que en nuestra política deportiva, el éxito de tales profesionales no estriba en ninguna otra cosa que el conseguir ser electos o electas, por lo que toda otra consideración se torna secundaria y dependiente de la primera. Se trata de las habichuelas de su hogar. Ahí radica posiblemente la causa fundamental del pragmatismo y la doble moral de los políticos, pues el noble propósito de la política de generar el mayor bien común, termina siendo víctima de un modo de hacer política cuyo objetivo es causar el mayor daño posible a la gestión del adversario para garantizar la sobrevivencia propia. Y es que, en el fondo, no se trata de visiones de mundo distintas, ni de la lucha entre proyectos, ideologías o valores realmente contradictorios, sino de la mezquina lucha individual de cada cual para subsistir como políticos de profesión.3 De tal modo, en la actualidad, los términos político y cínico, parecen ser sinónimos. Citando nuevamente a Bilakovics:
[T]he practice of politics seems to be perceived as absurd as a sphere of human activity devoid of meaning and so undeserving of respect.  “Politics” is a game, both constituted and removed from reality by its idiosyncratic set of rules.  It can be played more or less fairly, to be sure, and it can be more or less dramatic and entertaining, but ultimately politics is something that is played.  And like any game, it seems bizarre, pointless, and sort of silly to the outside observer, even (or especially) when played for the highest of stakes.
Si aceptamos lo anterior, entonces tenemos que darnos cuenta de que ese sistema, mientras se mantenga funcionando de esa manera, nunca servirá de plataforma para el lanzamiento de alternativas reales de soluciones a los problemas del país. Primero, porque siempre primará el interés personal por sobre consideraciones del bienestar común; y segundo, porque será improbable llegar a acuerdos mínimos sobre cuál es la situación concreta del país, ya que la realidad siempre será relativa y subjetiva. Recordemos que se trata de una guerra, y como dijo Esquilo, “en toda guerra la primera víctima siempre es la verdad”.
Y como la mentira suele cabalgar al lomo del olvido, les invito a que recordemos las palabras pronunciadas por Alejandro García Padilla en su cierre de campaña:4
Nos unimos hoy para decirle no a la mentira, para desenmascarar, para defender al país en su identidad, para defender a la gente de los abusos y del atropello. Puerto Rico no merece lo que está viviendo, han sido 4 años de atropellos de los fuertes contra los débiles, de corrupción a favor de los listos, de los que quieren regresar a los tiempos en que unos pocos tenían mucho y los muchos tenían poco. Un cuatrienio de promesas incumplidas. … El que no dice la verdad, por definición miente. Compatriotas, puertorriqueños todos, un país no puede levantarse desde la mentira. Un país se levanta desde la verdad,  con entereza y con las manos limpias, sin cortar esquinas, cara a cara, sin máscaras ni diferencias. …Vamos a rescatar a Puerto Rico… para que los maestros tengan un salario digno. Vamos a rescatar a Puerto Rico porque somos conscientes de que si tenemos ingenieros, doctores y abogados es porque tenemos maestros en los salones de clase.  Vamos a rescatar a Puerto Rico para defender los derechos que han adquirido los trabajadores de este país… Rescatar a Puerto Rico requiere indignación, indignarse ante el abuso y ante el que abusa.
Definitivamente, esa clase política es incapaz de convertirse en el motor de los cambios urgentes que reclama el país. No podemos esperar que sean los políticos profesionales quienes provean soluciones a los graves problemas que confrontamos. Dentro de las entrañas de ese  sistema político partidista, toda proposición estará siempre contaminada por el veneno de la guerra de intereses individuales. Por ello, es imprescindible fortalecer y crear instituciones de la sociedad civil que coordinadamente sean capaces de desenmarañar la verdadera situación del país, presentarla como en realidad es, estudiarla, analizarla y trabajar en la producción de alternativas valientes, innovadoras, sensatas e inteligentes, pero sobre todo honestas; e imponérselas a esa clase política inamovible. A estas alturas, sentarnos a esperar  soluciones de los políticos constituye una grave irresponsabilidad civil. De tales solo cabe esperar, como bien señala la cita del ilustre pensador dominicano que sirve de introducción a esta columna, el que continúen siendo un estorbo a cualquier intento de la sociedad de trazar nuevos rumbos para el país. En sentido contrario, para los que luchan genuina y desinteresadamente en favor del bienestar común, la verdad es una aliada, pues el verdadero altruismo suele caminar de la mano de la humildad y la tolerancia.  Afortunadamente, el país cuenta con muchos y muchas que tienen el  talento, la capacidad y la voluntad necesarios para diseñar, mostrarnos y trabajar arduamente en esas nuevas alternativas. Están ahí, hablándonos por lo bajo, tirándonos insistentemente de los pantalones, apabulladas por el ruido de la garata política transmitida por los principales medios de desinformación.  Escuchémoslos.
  1. Los sofistas pertenecían a una escuela de pensamiento que en la antigua Grecia se enfrentaban a los filósofos en su predicar ético sobre la búsqueda de la verdad, argumentando que todo asunto, comportamiento o postura, incluyendo los más extremos, podían ser siempre objeto de justificación racional, si se sabían defender. Para los sofistas la verdad dependía del sujeto, esto es, de la interpretación y perspectiva de cada persona. El bien y el mal, lo verdadero y lo falso, dependen del punto de vista o de la opinión desde la que se evalúen. Por eso, se dedicaban a argumentar en el foro indistintamente a favor o en contra de cualquier proposición, solo a los fines de demostrar que todo era relativo y dependiente de cómo se justificara. Para estos no existía verdad ni principios superiores o absolutos. Utilizando los argumentos adecuados, cualquier cosa podía ser pasada por otra. []
  2. Bilakovics, Steven; Democracy without Politics; Hardvard University Press, England 2012, p. 2. []
  3. Véase Octavio A. Chon Torres, El doble discurso moral del político, sus consecuencias y el papel de la ética. []
  4. Para un video del discurso vea: http://www.youtube.com/watch?v=AgML0u-VaW []

sábado, 1 de febrero de 2014

Potencial de la divulgación científica en la ufología

Potencial de la divulgación científica en la ufología

Por. Krisaltis (Lic. Octavio Chon)             

            La divulgación científica es un área importante dentro del quehacer científico porque supone informar a la población e incentivarla a que busque conocimiento dentro de las diferentes ciencias que existen hoy en día. Una de las problemáticas a las que se enfrenta tiene que ver con captar la atención de las personas para lograr su cometido. Una divulgación científica que no capte la atención de la gente tiene más difícil la labor de que el conocimiento transmitido sea retenido, y esto es porque las personas se sienten más identificadas con cosas de su día a día o con sucesos y eventos que le llaman la atención. En un salón de clase la mejor forma para enseñar a los alumnos está en llamar su atención, en generar asombro y a partir de ahí empezar el proceso dialogante de la transmisión de conocimiento. La divulgación científica tiene en cuenta esto, pero existen campos que pueden será provechados, campos en donde la gente de por sí ya ha enfocado su atención.
            El presente artículo, más allá de lo que podría parecer, consiste en armar una estrategia de divulgación científica que se sacuda de ciertos prejuicios –del investigador- para poder difundir su conocimiento de modo que llegue a la mayor cantidad de personas posibles. La divulgación científica de auditorio tiene un buen alcance, pero nunca es suficiente en un mundo en el que se vive la modernidad sin saber cómo vuela un avión o cómo funciona un televisor. Es importante, entonces, detectar cuál área genera interés en la población desde ya. Un tema que fascine a las personas por su misterio y porque está relacionado a un tópico que desde siempre ha acompañado al ser humano en su historia. Saber si estamos solos en el universo.
            Las ciencias naturales –biología, química, física, etc.- poseen la explicación desde sus propios dominios, pero que sin embargo puede sonar aburrido para las personas. El asunto aquí está en generar ese asombro y atención para poder introducirles el tema en cuestión. No se trata de hablar cualquier cosa con el fin de llamar la atención, sino de generar ambientes en donde ya existe un interés por ciertos temas en particular. En el presente caso, se observa que la ufología posee gran aceptación entre las personas no especializadas en ciencia. Además, al hablar de ello uno hace referencia de manera interconectada con una amplia gama de tópicos, como cuestiones que pueden ser abordadas por la Biología, Astronomía, etc. Esto conlleva a la pregunta, ¿por qué tanta gente se interesa por esos temas? Al fin de al cabo, se trataría de una pseudociencia. ¿Por qué el divulgador de ciencia tendría que meterse en esos ámbitos que no le corresponden? Es importante empezar por hacer un par de reflexiones acerca de más o menos como se ha llegado a esta situación en donde la ufología y demás pseudociencias han ganado terreno en temas sobre el origen de la vida, por ejemplo, para evitar caer en el mismo error.
            No hay que olvidar que lo importante es captar el interés de la gente. En función a este interés es que la divulgación científica ha de adaptarse sin dejar de ser ciencia. Ahí está la estrategia, en saber adaptarse, sino la gente optará por lo que más le parezca que es cierto. Parte de la responsabilidad del porqué la gente ha tendido hacia las pseudociencias se encuentra en que el propio científico tiene ese lado subjetivo que no se percata y que lo limita, los prejuicios y el trato despectivo-doctoral que pueda tener ante gente no especializada que quiere conocer, pero que se siente frustrada al ver que el especialista en el tema se muestra cerrado.
Aquí se dan dos perspectivas, la del especialista y la del público no especializado. Es algo parecido a lo que ocurre con la medicina. Se ha visto que cuando los médicos asumen una postura alejada del paciente e impersonal, la persona tiende a acudir a los que venden hierbas milagrosas, no exactamente porque la medicina no le haga bien, sino por el trato, el proceso dialogante. Este aspecto es vital, muchas veces es pasado por alto. La formación académica de muchos médicos a veces carece de ese enfoque más personal hacia el ser humano que tienen adelante. Eso genera cierto tipo de rechazo, asunto que es aprovechado –a veces directa o indirectamente- por otros sectores que pueden poner en riesgo la propia salud. En el caso de la divulgación científica, sería la salud en el conocimiento.
El rol del investigador
Mutatis mutandi, quien difunde ciencia no ha de mantener la postura alejada y señorial, sino que ha de mostrarse en un tono horizontal con las personas. La gente reacciona de manera favorable cuando siente que quien les habla no lo hace desde lo alto, sino que es una persona como ellos que intenta mostrarles conocimiento. Esto ha sucedido con la ufología. La ufología es el estudio de objetos voladores no identificados –y mientras sea no identificado puede ser un globo, un avión, una mosca, etc. ¿Cómo se puede estudiar algo no identificado? La ufología se ha convertido en una suerte de método para poder determinar y explicar qué podría ser lo que se está viendo. Existen diferentes versiones de la misma, está la mezclada con esoterismo new age, y la de corte más práctica –sin gente de otro planeta o seres sobrenaturales. El potencial de divulgación científica en este espacio es grande. Lamentablemente no se sabe aún aprovechar de manera óptima este recurso, ya que supondría librarse de muchos prejuicios de por medio. La reputación del propio científico puede verse mal vista si uno se mete en esos temas. Esto significa que si el especialista en el tema no está adentrado con la gente que cree en visitantes de otros mundos, ellos estarán a merced de cualquier mentiroso o embaucador que se puede aprovechar de ellos. Es por esto importante que exista esta monitoreo de parte de un sector de quienes divulgan ciencia para que siempre estén ahí y den las explicaciones pertinentes.
Una manera inteligente de lograr esto sin tener que hacerlo desde afuera, de la ciencia para adentro, es ir desde el centro mismo de la ufología. Es decir, preparar gente que ya conoce el tema con el fin de que sean canales de comunicación de divulgación científica. Existen personas dispuestas a ello, son pocas, pero las hay, y es una buena manera de empezar. Capacitar a la gente para que pueda divulgar ciencia bajo tópicos que a la gente les atraiga sin que, repito, se tenga que caer en pseudociencia.
Porque muchas veces el temor pasa por ahí, en que uno termine hablando de cosas sobrenaturales. Eso no es tan cierto, una cosa es hablar de cosas que a la gente le parece sobrenatural desde la perspectiva del no especialista, y otra muy diferente es hablarla desde la perspectiva de quien está preparado para dar las explicaciones pertinentes sin que por ello se tenga que repeler a la gente. Esta manera de divulgar ciencia mediante quienes se interesan por temas de ufología, aquellos que están dentro de la vertiente más práctica de la misma, pueden ser de gran ayuda en temas de divulgación. Existe gente honesta que no tiene la formación adecuada pero que realmente quiere saber qué es esa cosa no identificada en el cielo.
No se trata de llamar a todo el grupo de personas que están en ufología, sino de saber seleccionar y diferenciar entre aquellas que tienen un interés honesto y sincero, pero que no poseen la formación necesaria para dar las explicaciones. Estas personas pueden recibir capacitación para que puedan guiar a otras personas y orientarlas hacia las explicaciones desde el cuerpo de conocimientos científicos. No es un pan a corto plazo, mucha gente no estará dispuesta a cambiar de opinión así tan fácil. Esta estrategia iría en paralelo a la divulgación científica del propio especialista que también haría lo posible por entrar en comunicación con sus foros de debate. El debate es importante, genera temas y hace aflorar conocimiento que es absorbido por el público.
Todas estas acciones supondrían que el científico pase de ser especialista y adopte una postura más de investigador. Porque eso es lo que se requiere, la actitud del investigador, y fomentarlo también en otros. La actitud del investigador es aquella que indaga, se adentra, si existe un problema, ir y solucionarlo, centrarse en el objetivo. Si a un investigador se le presenta una incógnita, él irá a desentrañarlo y no dirá que no hace esas indagaciones porque son patrañas. Evita el escepticismo radical, aquel que niega por negar sin haber investigado. La labor de la investigación es eso, entrar en acción y develar lo que está detrás. Por ello, cuando a un especialista en un tema en particular se le pregunta por algún suceso o fenómeno en particular, la actitud ha de ser de desentrañamiento y no de rechazo prejuicioso.
Entonces vemos que se dan dos clases de prejuicios, el que cree en todo a través de las creencias y dogmas, y el que rechaza de antemano algo por no sonar muy científico. Cuando uno quiere divulgar ciencia a la gente, la gente empezará preguntando cosas que no son realmente de la ciencia, pero ahí está la labor del especialista para que ofrezca las explicaciones que permitan a la gente conocer. Sería simplemente un egoísmo académico si uno se niega a divulgar su conocimiento simplemente porque lo dice gente no especializada en el tema. Alejarse del tema en cuestión es dejar un campo abierto para que cualquier persona ofrezca sus propias explicaciones sin la formación o el conocimiento necesario.
El investigador no debe despreciar las invitaciones que se le hacen para mesas de debate en temas que puedan sonar extravagantes. Un investigador seguro de sí mismo sabrá que participar en esos debates ayudará a la gente a que se informe mejor sobre las investigaciones que él hace. Y quizá no sea de aceptación en general para ese público, pero al menos se hará sentir que la indagación mesurada está presente y quizá inspire a más de uno a seguir preguntando por más, y así, formándose una cadena que a la larga tendrá efectos positivos en divulgación. En cuanto a temas dentro de lo ufológico, se puede aprovechar en gran medida estos espacios. La idea es aprovechar el interés ya existente y reorientarlo hacia lo educativo con miras a una ampliación de la divulgación del conocimiento. Se pueden elaborar metodologías de trabajo que incentiven el espíritu crítico de las personas. En el caso de los objetos voladores no identificados se puede explotar este aspecto.
Por ejemplo, si una persona observa un objeto luminoso en el cielo, la primera recomendación que recibiría no será la de empezar por la conclusión para luego probar lo que podría ser. Lo primero que tendría que hacer, siguiendo el manual de avistamientos de objetos aeroanómalos, es suspender el juicio con respecto a lo que está observando. Es decir, anotar todos los datos de la manera más objetiva posible, como son la ubicación, la hora, puntos de referencia, etc. Al mismo tiempo, se le aconsejará que procure grabar lo que está observando en ese instante, siempre manteniendo la calma, ya que uno de los puntos débiles de quienes observan estos sucesos es que se emocionan tanto que olvidan qué hacer, con lo que al final se tiene un simple testimonio sin ninguna evidencia de lo que observó. Por ello, el primer paso en ese manual sería el de observación objetiva. Para ello es importante que el manual no solo sea un conjunto de datos  y procedimientos, sino también concientizar a quien lo lee para que esté psicológicamente preparado y sepa qué hacer en casos así.
Procedimiento
Además, el manual ha de contener una lista detallada de todos los objetos celestes más comunes que se observan a simple vista, desde meteoroides hasta satélites artificiales –individuales o en formación de 2 ó 3-, pasando por los globos meteorológicos y sin olvidar los actuales drones. Una descripción a modo de breve diccionario de objetos comunes en el cielo, con una explicación de cómo se mueven y en qué circunstancias. Aquí hay un gran potencial de divulgación científica. La recopilación de términos y objetos explicados tendrá por sí mismo un valor divulgativo. Mucha gente, cuando el cielo está despejado, tiende a confundir Venus con algún objeto no identificado[1].
Explicar que se trata de Venus sería el comienzo para ampliar sus conocimientos básicos de Astronomía –junto con la explicación de los meteoroides. Asimismo, información y pautas para identificar potenciales rutas de vuelos de aviones y claves para entender que de mil explicaciones, la de seres de otro planeta no está primero en la lista. Al fin de al cabo, lo que se tienen son objetos no identificados, y por tanto ha de tratarse apropiadamente y con la cautela necesaria. Esa cautela y prudencia forma el carácter para que uno pueda ser más crítico al momento de emitir juicios.
Cinco pasos
Esta primera etapa de la observación es de vital importancia, ya que puede ayudar a despejar muchos avistamientos que en realidad son de aviones o de helicópteros. El trabajo de campo está en averiguar si realmente se trata de esas aeronaves al preguntar a controladores aéreos o consultando con la bibliografía disponible. Esto es importante porque el ufólogo aficionado puede ser orientado hacia una mirada crítica antes de que sea absorbido por la parafernalia pseudocientífica que impera en estos temas y que en realidad no llevan a nada sino que confunden a la población.
El segundo paso que debería estar en aquel manual consiste en hacer un seguimiento constante de lo ocurrido. Es decir, observar si existen regularidades. Quizá lo que se vio siempre sucede más o menos a la misma hora. En otras palabras, generar una base de datos con toda la información necesaria. Una vez descartado de que se trate de un objeto que no se puede esclarecer todavía, lo importante es ordenar la información, ya que una base de datos sin ordenar es lo mismo que generar mayor confusión. También es recomendable preguntar a los lugareños sobre situaciones similares y sobre si es habitual que suceda. Hay que ser prudentes, realizar estas acciones no significan que uno esté haciendo ciencia. La ciencia es un cuerpo de conocimientos ordenados de manera lógica y que implica más que una serie de pasos, y de ahí es que el tercer paso entra en colación.
El tercer paso consiste en mostrar la información recopilada –revisada y ordenada- a los especialistas del caso. Uno puede acudir al organismo científico pertinente. Puede ser una asociación de astrónomos, el colegio de biólogos, etc. Para esto es importante que cada institución científica cuente con un anexo de miembros dedicados a divulgar ciencia y enfocados a responder las incógnitas de la población acerca de lo que quieran esclarecer. Es una manera educar a la población, tal como lo hace la NASA en su propia página web. De esta manera se abren puertas de divulgación de conocimiento científico por gente que hace ciencia y dedica su vida a ello.
Los especialistas examinarán lo sucedido y verán cosas que el ojo no entrenado no puede ver. El ufólogo entonces tendrá nuevo conocimiento que le permitirá avanzar en su indagación. Puede preguntar a más de una institución científica para comparar apreciaciones, ya que puede haber discrepancias ante objetos no identificados dependiendo de la calidad de pruebas que se entreguen. Lo que se hará a continuación depende de los resultados obtenidos. Si se trata de un objeto reconocido, la indagación no termina ahí. Asimismo, si se trata de un objeto no reconocido, igualmente se avanza al cuarto paso.
El cuarto paso consiste en tener la base de datos optimizada mediante los resultados que hayan ofrecido los especialistas y hacer las comparaciones respectivas con sucesos similares en otras partes del mundo. Esto permite tener antecedentes de lo ocurrido. Es importante tener el resultado de los especialistas en este cuarto paso porque si se empieza a comparar antecedentes en otras partes del mundo, quizá lo que uno haya visto haya sido un mero globo meteorológico y al final sería en vano la búsqueda de eventos similares.
Lo similar no significa lo igual, por ello es relevante que uno mismo realice las indagaciones sobre lo que observó. En el mundo de internet existen cientos de testimonios, pero no todos son veraces y la mayoría son objetos celestes comunes. Uno ha de buscar, entonces, gente que haya indagado de manera seria. Esta metodología de trabajo está dedicada a aquellos que se interesan realmente por esclarecer sus dudas sobre los objetos no identificados que ven en el cielo.
La búsqueda de testigos serios con pruebas documentadas de un avistamiento de un objeto no identificado –no hay que olvidar, puede ser cualquier cosa dependiendo de la calidad de las pruebas que se le hayan dado a los especialistas- generará una red de contactos de un nivel de investigación ufológica diferente al que se tiene en muchos medios de comunicación. Muy posiblemente no atraiga la mirada del rating, pero sí de la verdad. Por ello es importante que gente que ya esté posicionada en el tema se empiece a formalizar en su metodología de trabajo y comience a contactar con diferentes especialistas que ayuden a esclarecer lo que uno observa y no logra identificar. De lo que se trata es de disipar la neblina que acontece cuando uno tiene esa ingente cantidad de dudas que surgen cuando se observan objetos que uno no conoce y no logra determinar qué es. Ese interés, como se ha dicho, debe ser aprovechado por el cuerpo de divulgadores científicos.
El quinto paso, por ello, es conformar una red de investigadores y aficionados a observar objetos no identificados con el fin de incrementar la divulgación de conocimiento científico en general, no solo de las ciencias naturales, sino también de otras áreas del saber, como la psicología, la sociología y demás. Esta red puede estar ubicada en un sitio web dedicado para ello, o en foros de debate en donde cada uno esté identificado. La transparencia es de vital importancia, ya que así cada quien sabe quién es y no tiene nada que ocultar. Esto también ayuda a generar un ambiente de confianza entre los participantes de esta red. Aquí es donde las personas podrán compartir el cuerpo de todo el resultado obtenido y aumentar el conjunto de base de datos generados a partir de una indagación rigurosa y no tan complicada. Es la única manera de hacer algo realmente bien a partir de un avistamiento de objetos no identificados. La retroalimentación de esta red ayudará para casos de nuevos avistamientos e incrementará el interés en materia de explicación científica de los mismos.
Hay que tener en cuenta que en el proceso de indagación uno puede encontrarse con inconvenientes relacionados al aspecto militar. En esos casos no suele haber mayor opción que desistir al tratarse de la seguridad nacional –en la forma de tecnología militar. En esos casos es difícil obtener mayor información, pero no deja de ser objeto de análisis siguiendo el procedimiento mencionado. Cabe decir, además, que lo expresado a lo largo de este texto es un procedimiento que puede ser mejorado con la continua puesta en práctica del mismo. No se trata de una receta de cocina que se debe seguir al pie de la letra, sino de una orientación con miras al aumento de conocimiento científico en el aprovechamiento del interés del público por temas como estos, en este caso, el ufológico.
            Como últimas palabras cabe recordar que a lo largo de toda la explicación del procedimiento mencionado, nunca se ha hecho mención de que un objeto no identificado sea algo más que eso, es decir, algo que realmente no se sabe qué es. Un objeto deja de estar no identificado hasta que se logra determinar su naturaleza y procedencia. Existen casos en los que realmente no se puede determinar qué es, pero eso no significa que sea algo en específico. Un objeto no identificado permanece no identificado, no se convierte en algo más y no representa un desafío a todo el cuerpo de conocimiento científico –porque si lo fuese, se podría determinar la naturaleza de su comportamiento. Un detalle importante a resaltar es que la naturaleza no se comporta como nosotros queremos o esperamos que se comporte. La naturaleza nos desborda y puede asombrar al ojo no entrenado como no entrenado. La ciencia no es ningún objeto de culto, es en realidad una palabra muy grande que aborda gran cantidad de disciplinas científicas, tanto naturales como sociales. El objetivo de este texto está entrelíneas, no tanto en el resultado, sino en el aprendizaje que se genera. Es por ello que se dijo al principio sobre suspender el juicio en la observación inicial, ya que una vez que se hace un juicio precipitado, se corre el riesgo de dejar de indagar qué cosa realmente es.



[1] Nótese que no se emplea la palabra ovni por contener una carga muy ficticia conectada con platillos voladores –lo que desde ya es una conclusión precipitada-, a pesar de que ovni y objeto volador no identificado tienen el mismo significado.

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Cómo saber si las cosas están bien?

¿Cómo saber si las cosas están bien?

Cuando los momentos son difíciles y la esperanza se siente poca, es difícil saber si las cosas marchan en buen camino. Normalmente asociamos lo bueno con libertad de obstáculos. Pero no hay que olvidar que no existe camino sin algún obstáculo o percance, que así es la dinámica del vivir. La primera célula no encontró su ruta libre. Nosotros no encontramos la ruta libre. De lo micro-orgánico a lo maco-orgánico en nosotros, saber si las cosas van bien a pesar de las circunstancias es otra de las interrogantes que trae preocupación. En verdad no hay forma de saber si realmente van bien en medio del a tempestad, pero hay una cosa cierta y que nosotros podemos manejar, y es que cada acto pequeño que hacemos podemos hacerlo bien. Es como la problemática mundial, en la cual es difícil y casi imposible tomar decisiones globales que involucran a cada uno de los seres humanos. Sin embargo, a nivel personal, cada acto que hacemos sí está en nuestra decisión, si ayudar o no ayudar, o ayudar en lo posible. Es por ello que en la adversidad, cuando uno se encuentra como rodeado por una densa neblina, nuestros actos, aquellos que parecen insignificantes, han de ser los apropiados y según la consciencia sincronizada de nuestro ser. Es decir, que nuestros actos en medio de tempestades dependen de nosotros y podemos realizarlos bien a consciencia. En las decisiones a largo plazo muchas veces no tenemos control. O en decisiones que por falta de opciones tenemos que hacer, esas son grandes decisiones que escapan a nuestro alcance. Pero los actos, gestos, expresiones y pequeños detalles son los que, haciéndolos bien y honestamente, pueden con el tiempo reemplazar la tempestad que se cruza en nuestro camino. Quizá no podamos saber si todo va bien en los momentos difíciles, pero sí podemos saber neustra próxima pequeña acción estará bien, ya que dependerá de nosotros.
Krisaltis

Momentos difíciles

Cuando las cosas se pongan difíciles, es momento de mostrar el fruto de la madurez que con el tiempo fue formándose y surgiendo. En los momentos que la adversidad se siente más fuerte, cuando logra sacarnos de nuestro centro interior, desesperarnos y desorientarnos hasta sentir que no sabemos dónde estamos parados. Es en ese instante donde el carácter de uno puede tomar varios rumbos, pero el decisivo dependerá de cómo uno mismo procese los acontecimientos. Los acontecimientos externos muchas veces son inmanejables, mas no es así lo que ocurre con el interior, que depende de nosotros en última instancia. Si optamos por desesperarnos u optamos por estar en calma. Es mil veces mejor estar en calma, nos permite vislumbrar cualquier oportunidad de luz en nuestra quietud. Si uno opta por desesperarse, es como un lago que no está quiero, y por ello es difícil percibir las nuevas oportunidades que surjan. La desesperación suele traer más desesperación, mientras que la calma permite claridad de visión. Por eso, por más difícil que los momentos se encuentren, procura mantener la calma. Intenta describir lo bueno que se tiene para que no se te olvide que las cosas están siempre en movimiento, así como lo está el momento difícil, por más que parezca una muralla de concreto, si uno fluye en calma, podrá dar molde a la piedra tosca y tornarla en una piedra de rio.
                                                                                                                                                  Krisaltis

lunes, 16 de septiembre de 2013

El efecto San Mateo


El efecto San Mateo*
Mario Bunge**

[1] El versículo 13 del capítulo 19 del Evangelio atribuido a San Mateo reza así: "porque a cualquiera que tiene, le será dado, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado". El versículo 25,29 es una repetición casi exacta del anterior. San Marcos [84,25] y San Lucas [8,18 y 19,26] concuerdan. Quienes ven en Cristo un precursor de Ronald Reagan se regocijan. Quienes lo ven como un precursor de Karl Marx sostienen que Cristo no hizo sino citar un proverbio corriente en su tiempo, con el fin de exhibir la iniquidad del mundo en su tiempo. Dejemos la investigación de este punto a los especialistas en hermenéutica bíblica. A nosotros nos interesa la relación de ese versículo con la sociología de la ciencia.

Robert K. Merton, el padre de la moderna sociología de la ciencia, bautizó con el nombre de "efecto San Mateo" el hecho de que los investigadores científicos eminentes cosechan aplausos mucho más nutridos, que otros investigadores, menos conocidos, por contribuciones equivalentes. Por ejemplo, si un autor famoso F colabora con un desconocido D, en un trabajo hecho casi exclusivamente por D, la gente tiende a atribuirle todo el mérito a F. Por cierto, el maestro le hace un favor al aprendiz al firmar juntamente un trabajo: lo lanza. Pero, se hace así mismo un favor mayor, porque la gente tenderá a recordar el nombre del maestro, olvidando el de su colaborador.

Si un premio Nobel dice una gansada, ésta aparece en todos los periódicos, pero si un oscuro investigador tiene un golpe de genio, el público no se entera. Un profesor en Harvard, Columbia, Rockefeller, Berkeley o Chicago no tiene dificultades en publicar en las mejores revistas: se presume que es un genio. No en vano la mitad de los premios Nobel del mundo trabajan o han trabajado en esas Universidades. En cambio, un genio sepultado en un oscuro college, o en un país subdesarrollado, enfrenta obstáculos enormes. A menos que tenga un gran tesón y mucha suerte (o sea, una oportunidad que sepa aprovechar), jamás saldrá a flote.

El efecto San Mateo puede explicarse por dos mecanismos. Uno es el de la memoria el otro el del proceso de selección. Si un lector ve una lista de trabajos, cada uno de ellos firmado por el catedrático famoso y un colaborador [aprendiz, desconocido, oscuro, sumergido, etc.], ¿cuál de los nombres retendrá?

* Publicado en la serie Grandes Firmas/EFE por diversos periódicos del mundo en la última semana de junio de 1991.
** Dr. en Ciencias Físicas y Matemáticas, Catedrático de Filosofía en la Universidad Mc Gill de Montreal, especializado en epistemología, argentino. Autor de numerosas obras.

[2] Si el director de una revista recibe dos trabajos de méritos equivalentes, uno firmado por S. Notorio, catedrático en la Universidad Preclara y el otro firmado por T.Nemo, ayudante de cátedra en la Universidad de las Islas Molucas, ¿en cuál de ellos depositará mas confianza? Además, está el asunto de la pertenencia a una red o clique. En esto tengo alguna experiencia. Hace tres décadas me presenté a concurso en una universidad inglesa recién creada. Le dieron la cátedra a un borracho sin doctorado ni publicaciones, quien murió al poco tiempo de cirrosis del hígado. Años después me enteré que el jurado había preferido a un compatriota conocedor de las reglas del juego británico, a un sudamericano que, aunque había publicado libros y artículos en inglés y en otras lenguas, no pertenecía a la red. Mi rival había fracasado en su intento de doctorarse, pero había hecho el intento en el lugar adecuado. El fracasar en la Universidad de Oxford tenía más mérito que triunfar en la Universidad de Buenos Aires o de La Plata.
Durante una visita a la India tuve ocasión de confirmar la hipótesis de que más vale fracasar en el lugar adecuado que triunfar en el inadecuado. Allí encontré a varias personas que me dejaron sus tarjetas de visita en las que, debajo del nombre, se leía " Ph. D. (failed) Oxford" o sea, ìdoctorado fallidoî en Oxford. Presumiblemente, este fracaso les había abierto muchas puertas. Al fin y al cabo, no es lo mismo ser derrotado en una célebre batalla, que vencer en una refriega callejera.

Existen abundantes observaciones del efecto San Mateo, por ejemplo, hay un sensacional experimento hecho hace una decena de años. Un equipo de científicos seleccionó una cincuentena de artículos de investigadores reputados que trabajaban en Universidades norteamericanas de primera línea, que habían sido publicados un par de años antes. Cambiaron los títulos de los artículos, les inventaron autores ficticios empleados en colleges de baja categoría, y los enviaron a las mismas revistas donde habían sido publicados. Casi todos los artículos fueron rechazados. Los autores de la jugarreta, validos de su reputación, lograron publicar los resultados de su experimento en un par de revistas.

Un escritor canadiense hizo un experimento similar con una revista literaria que había rechazado sistemáticamente sus cuentos. Le envió a la misma revista media docena de cuentos de clásicos contemporáneos, tales como Joseph Conrad y Jack London, cambiándoles los títulos y los nombres de los autores. La revista los rechazó. Cuando el autor denunció este escándalo, los críticos literarios en cuestión tuvieron la desvergüenza de defender su decisión . Al parecer, pensaban que un cuento es necesariamente bueno si es escrito por un escritor famoso y no que un autor merece fama si escribe buenos cuentos.

El efecto San Mateo es uno de los mecanismos que intervienen en la estratificación social de las comunidades científicas. El estrato superior es ocupado por individuos que han dado su nombre a una teoría, una ley o un método utilizado o enseñado por muchos. El rango inmediatamente inferior es el de los premios Nobel que aún no son ampliamente conocidos como los progenitores de tal o cual teoría, ley o método.

Este escaño es compartido por los nobelizables, candidatos que están en la lista de espera, o que nunca lograron el premio, quizás por haber sido objeto de discriminación ideológica [como parecen haber sido los casos de John D. Bernal, J.B.S. Haldane y Raúl Prebish]. En tercer lugar, vienen los jefes de escuela o maitres à penser, que encabezan equipos formales o informales caracterizados por su originalidad y productividad. En cuarto lugar, están los miembros subalternos de estos equipos y los investigadores individuales desconocidos fuera de un pequeño círculo. El quinto y último escaño es ocupado por los que jamás publican: éstos forman el lumpen proletariado de la ciencia.

De hecho, la mayoría de los que se doctoran en alguna ciencia sólo llegan a publicar un artículo, a veces ni esto. El número de investigadores que ha publicado n artículos es inversamente proporcional al cuadrado de n [Esta es la llamada "ley de Lotka"] La mitad de los artículos científicos son producidos por el 5 por ciento de la comunidad científica. La mayor parte de los artículos no son citados jamás. Los que son citados lo son una sola vez en el 58 por ciento de los casos; 2,7 por ciento son citados entre 25 y 100 veces; y sólo un 0,3 por ciento son citados más de cien veces. Estos son resultados de un análisis cientométrico hecho por Eugene Garfield, Director de Citation Index, en un total de casi 20 millones de artículos.

Lo paradójico y maravilloso de la estratificación de la comunidad científica es que va acompañada de la propiedad común del conocimiento. En efecto, para que un trozo de conocimiento sea considerado científico es preciso, aunque no suficiente, que pueda ser compartido: la ciencia es pública, no privada ni, menos aún, oculta. Esta es una de las diferencias entre la ciencia y la técnica. Los diseños técnicos son patentables y comercializables, no así los descubrimientos ni las invenciones de la ciencia.

Como dice Merton, la ciencia es comunista. También sostiene Merton que la consigna de Marx. "De cada cual conforme a sus habilidades, y a cada cual según sus necesidades", se cumple en la comunidad científica. El investigador hace todo lo que puede y recibe de sus colegas [vivos y muertos] todo lo que necesita. Este comunismo cognoscitivo no tiene nada que ver con el altruismo. El científico no distribuye sus resultados porque sea generoso [aunque a menudo lo es], sino porque tiene necesidad de expresarse y de ser reconocido. Sabe que habrá de recibir tanto más cuanto más dé, cuanto mejor comparta lo que obtiene.

En el mercado, la explotación egoísta e incontrolada del recurso común, por ejemplo, los prados y bosques comunales, las aguas subterráneas y los bancos de peces, lleva a la destrucción del recurso. En la comunidad científica, "el toma y daca obran para ampliar el recurso común del conocimiento accesible" [Merton]. Otra diferencia entre el mercado y la ciencia es que en ésta no rige la ley de los rendimientos decrecientes. En efecto, cuanto más sabemos tanto más numerosos son los problemas que podemos plantear y deseamos investigar.

El propio Merton se ha beneficiado con el efecto San Mateo. En efecto, aunque ha escrito muchos trabajos en colaboración con otros estudiosos, uno tiende a recordar solo su nombre y a atribuirle todo el mérito. A propósito, la Universidad de Columbia ha decidido honrarse estableciendo la cátedra Robert K. Merton en ocasión del 80 cumpleaños del fundador de la moderna sociología de la ciencia, quien sigue activo y con buen humor, pese a su mala salud. [En su última carta, de la semana pasada, Merton me cuenta que está pasando por una experiencia similar a la de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, los célebres personajes de Mark Twain, cuando asistieron a sus propios funerales]. Columbia, ya famosa desde hace un siglo, no necesitaba este honor, pero no pudo sustraerse al efecto San Mateo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

La hoja de ruta para la Astrobiología de la NASA


La hoja de ruta para la Astrobiología de la NASA

(Versión 2008. Introducción y objetivos. Traducción de ASPAST)



Introducción

La Astrobiología conecta tres preguntas básicas que se han mantenido de diversas maneras por varias generaciones: ¿cómo emerge la vida y cómo evoluciona?, ¿la vida existe en algún otro lugar del universo?, y ¿cuál es el futuro de la vida en la Tierra y fuera de ésta? En consecuencia, la Astrobiología como disciplina reúne la búsqueda por potenciales planetas habitados más allá de nuestro Sistema Solar, la exploración de Marte y otros planetas, investigación de laboratorio y de campo sobre el origen y temprana evolución de la vida, y el estudio del potencial de la vida para adaptarse a futuros desafíos, tanto en la Tierra como en el espacio. La investigación interdisciplinar es requerida ya que se combina biología molecular, ecología, ciencias planetarias, astronomía, ciencias de la información, tecnología de exploración espacial, y otras disciplinas afines. El amplio carácter interdisciplinar de la Astrobiología nos compele a esforzarnos por lograr una comprensión más amplia e incluyente de los fenómenos biológicos, planetarios y cósmicos.
La hoja de ruta para la Astrobiología de la NASA provee una guía para la investigación y el desarrollo tecnológico a través de las empresas que lleva a cabo la NASA que abarca el espacio, la Tierra, y las ciencias biológicas. La hoja de ruta se formula en los 7 Objetivos Científicos que perfilan dominios clave en su investigación. Estos dominios de investigación probablemente requerirán décadas de esfuerzo antes de ser consumadas. Para cada uno de estas metas, los Objetivos Científicos perfilan 18 esfuerzos específicos de alta prioridad para los siguientes tres a cinco años y que están integrados con el planeamiento estratégico de la NASA. La hoja de ruta también incluye Estudio de Muestras, lo cual ofrece muestras para estudios específicos que son importantes y oportunas para su correspondiente Objetivo Científico. Es importante enfatizar que estas investigaciones están principalmente orientadas a ser ilustrativas para tareas relevante, y que muestras adicionales de igual importancia se pueden concebir.

Los siguientes cuatro principios básicos son fundamentales para la implementación del programa de Astrobiología de la NASA.

(1) La Astrobiología es multidisciplinar en su contenido e interdisciplinar en su ejecución. Su éxito depende crucialmente de coordinación cercana entre diversas disciplinas científicas y programas, incluyendo misiones espaciales.
(2) La Astrobiología impulsa la administración planetaria a través del énfasis en la protección contra la dinámica de la contaminación biológica y el reconocimiento de problemas éticos asociados a la exploración.
(3) Hay un amplio interés social por la Astrobiología en sus logros, especialmente en áreas como el logro de un entendimiento más profundo de la vida, la búsqueda de biósferas extraterrestres, evaluar las implicaciones sociales de descubrir muestras de vida, y prever el futuro de la vida en la Tierra y en el espacio.
(4) El interés intrínseco del público en la Astrobiología ofrece una crucial oportunidad para educar e inspirar a la siguiente generación de científicos, tecnólogos, y ciudadanos informados; por lo tanto un fuerte énfasis en la educación y la divulgación pública es esencial.


Metas y Objetivos


1.- Entender la naturaleza y distribución de los ambientes habitables en el universo. Determinar el potencial para planetas habitables más allá del Sistema Solar, y caracterizar aquellos que son observables.

2.- Determinar la existencia en el pasado o en el presente de cualquier ambiente habitable, química prebiótica y señales de vida en algún lugar dentro de nuestro Sistema Solar. Determinar la historia de cualquier ambiente que tenga agua líquida, ingredientes químicos, y fuentes de energía que pueden haber sostenido sistemas vivos. Explorar materiales de la corteza planetaria y su atmósfera para detectar cualquier evidencia de vida en el pasado o en el presente.


3.- Entender cómo la vida emerge de los precursores cósmicos y planetarios. Realizar investigaciones observacionales, experimentales y teóricas para entender los principios físicos generales y químicos que subyacen en el origen de la vida.

4.- Entender cómo la vida sobre la Tierra y su ambiente planetario han co-evolucionado a través del tiempo geológico. Investigar las relaciones envolventes entre la Tierra y su biota integrando evidencia desde las geociencias y las biociencias que muestren cómo la vida evolucionó, respondió ante cambios ambientales, y modificó las condiciones ambientales a escala planetaria.

5.- Entender los mecanismos de evolución y límites ambientales para la vida. Determinar los mecanismos moleculares, genéticos y bioquímicos que controlan y limitan la evolución, la diversidad metabólica y la aclimatación para la vida.

6.- Entender los principios que darán forma al futuro de la vida, tanto en la Tierra como más allá. Elucidar cuáles son los conductores y efectos de los cambios en los ecosistemas microbianos como base para predecir cambios futuros en una escala de tiempo desde décadas a millones de años, y explorar el potencial para la vida microbiana en cuanto a supervivencia y evolución en ambientes fuera de la Tierra, especialmente considerando aspectos relevantes para la política espacial estadounidense.

7.- Determinar cómo reconocer las señales de vida en otros mundos y en la Tierra temprana. Identificar bioseñales que pueden revelar y caracterizar el pasado o presente de la vida en muestras antiguas de la Tierra, muestras extraterrestres medidas in situ o retornadas a la Tierra, y mediar a distancia la atmósfera planetaria y su superficie. Identificar bioseñales de tecnologías distantes.

Original en inglés en: http://nai.nasa.gov/